Conoce la cantuta: la flor nacional del Perú
- Esta emblemática flor, venerada desde tiempos incaicos, enfrenta riesgos por el cambio climático y la pérdida de su hábitat natural.
miércoles
26 de febrero, 2025
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Foto: Difusión
Por Mia Ramírez / vramirez@spda.org.pe
Símbolo de identidad y tradición, la cantuta (Cantua buxifolia) es una flor endémica de los Andes de Perú y Bolivia. También conocida como “La flor del inca” o “Qantu”, esta flor ha sido valorada desde tiempos ancestrales tanto por su belleza como por sus múltiples usos. Su importancia cultural y simbólica la ha convertido en la flor nacional de ambos países.
Características
Perteneciente a la familia Polemoniaceae, la cantuta es un arbusto que puede llegar a medir hasta 3 metros de altura. Sus flores, de colores llamativos como rosado, rojo, blanco, amarillo y violeta, crecen en racimos y presentan una estructura tubular con un cáliz corto. Su época de floración varía según el clima y altitud, pero generalmente se da entre mayo y agosto.
En Perú, según el Ministerio del Ambiente (Minam), esta especie se encuentra en diversas regiones, como Áncash, Apurímac, Cajamarca, Cerro de Pasco, Cusco, Huánuco, Puno, Lima, entre otros. Gracias a su gran capacidad de adaptación, puede resistir bajas temperaturas y desarrollarse en altitudes extremas, desde los 1200 a 3800 metros sobre el nivel del mar. Además, su resistencia le permite prosperar en suelos poco fértiles, así como resistir a sequías y plagas.
Historia
Esta hermosa flor ha logrado trascender a través del tiempo, siendo protagonista en las grandes ceremonias incas y manteniendo su importancia hasta la actualidad. Según una leyenda, el dios Sol -o Inti, en quechua- mandó a esta flor a la Tierra como símbolo de amor hacia los incas. Por esta razón, simbolizaba la pureza y el vínculo entre el cielo y la tierra, y era utilizada en ceremonias y rituales religiosos.
Durante el Imperio inca, la cantuta no solo adornaba los templos y palacios, sino que también se empleaba en rituales sagrados para honrar a las deidades, especialmente al dios Sol. Además, se dice que los incas descubrieron en esta planta esencias naturales que permitían la conservación del agua, lo que aumentaba su valor en una civilización que dependía en gran medida de la agricultura.
Tras la llegada de los españoles, a pesar de los cambios culturales y sociales, esta flor siguió siendo un emblema de la identidad andina y un vínculo con las tradiciones ancestrales del Perú.
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Foto: Perú Travel
Valor cultural y usos
Hasta la actualidad, esta flor sigue siendo parte esencial en la vida ceremonial de los pueblos andinos. Es usada como ofrenda a la Pachamama en ceremonias de iniciación y celebraciones de ciclos agrícolas.
Además de su valor ornamental y ceremonial, la cantuta posee propiedades medicinales. Algunas poblaciones de la región andina la usan con fines terapéuticos para combatir la diarrea, la tos e inflamación ocular, así como para uso veterinario.
En el ámbito artesanal, las ramas delgadas de la cantuta se utilizan en la elaboración de canastas de alta calidad gracias a la resistencia de su fibra. También, sus ramas pueden ser utilizadas en la elaboración de instrumentos musicales como el pinquillo, similar a la quena o a la flauta pero más delgado.
Esta planta también forma parte del día a día de los peruanos. A lo largo de la historia, ha servido como inspiración para artistas y escritores peruanos que capturaron su esplendor en paisajes andinos y en versos que exaltan su belleza y simbolismo. Su influencia se puede ver en el trabajo de pintores y poetas como César Vallejo.
Amenazas y conservación
Una de sus principales amenazas de esta especie es la pérdida de hábitat por la expansión urbana y la deforestación, que ponen en peligro su capacidad para florecer naturalmente y reproducirse. Además, la fragmentación de su hábitat también dificulta la migración de polinizadores y otros organismos que desempeñan un papel importante en el ciclo de vida de la flor.
Otro factor es el cambio climático. A pesar de su capacidad para resistir temperaturas extremas, las drásticas variaciones climáticas pueden afectar los patrones de floración y fructificación, afectando la salud general de la planta.
Su sobreexplotación y el comercio no regulado de la cantuta, generalmente con fines ornamentales o comerciales, también contribuye a la disminución de su población.
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