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Bosques del Araza: 56 mil hectáreas de biodiversidad avanzan hacia su protección en Perú

Entre la Amazonía y los Andes, más de 56 mil hectáreas de bosques, ríos y quebradas podrían convertirse en una nueva Área de Conservación Regional en Cusco. La iniciativa busca proteger uno de los territorios más biodiversos del sur del Perú, hogar del oso de anteojos, el jaguar y cientos de especies de flora y fauna, además de resguardar las fuentes de agua que sostienen a las comunidades locales y los ecosistemas ubicados aguas abajo.

Más de 56 mil ha

territorio propuesto

La iniciativa busca proteger bosques, ríos y quebradas en el distrito de Camanti, provincia de Quispicanchi, Cusco.

60

mamíferos

Entre las especies registradas destacan el oso de anteojos, el jaguar y la sachavaca.

130+

aves

El área alberga especies emblemáticas de los bosques andino-amazónicos, como el gallito de las rocas.

600+

plantas nativas

Los Bosques del Araza albergan árboles centenarios, helechos, orquídeas y otras especies de flora.

En el distrito de Camanti, provincia de Quispicanchi, Cusco, se extiende un mosaico de bosques montanos, ríos y quebradas donde la Amazonía se encuentra con los Andes. En este territorio avanza la propuesta del Área de Conservación Regional Bosques del Araza, una iniciativa que busca proteger más de 56 mil hectáreas clave para la biodiversidad, la conectividad ecológica y el abastecimiento de agua.

Un territorio clave para la biodiversidad

Los Bosques del Araza destacan por su diversidad de ecosistemas. En un mismo territorio conviven zonas altoandinas, bosques montanos y bosques húmedos amazónicos, formando un corredor natural que permite el desplazamiento de especies y la continuidad de procesos ecológicos.

En este ámbito se han registrado al menos 60 especies de mamíferos, entre ellas el oso de anteojos, el jaguar y la sachavaca. También se han identificado más de 130 especies de aves, incluyendo al gallito de las rocas, una de las especies más emblemáticas de los bosques andino-amazónicos.

A esta diversidad visible se suma otra menos evidente, pero igual de importante: anfibios, reptiles e insectos que cumplen funciones esenciales para el equilibrio del ecosistema. Algunos de estos grupos son indicadores de la salud ambiental, mientras que otros participan en procesos como la regeneración del bosque, el control de poblaciones y el mantenimiento de las cadenas ecológicas.

En cuanto a flora, los Bosques del Araza albergan más de 600 especies de árboles y plantas nativas. Entre ellas se encuentran árboles centenarios, helechos, orquídeas y otras especies que forman parte de la estructura y dinámica de estos bosques.

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Foto: Diego Pérez / SPDA.
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Foto: Diego Pérez / SPDA.
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Foto: Diego Pérez / SPDA.

Agua que conecta territorios

Además de su riqueza biológica, los Bosques del Araza cumplen un rol fundamental en la regulación hídrica. En este territorio se concentra una red de ríos, quebradas y manantiales que alimentan al río Araza y sus afluentes.

La cobertura forestal permite captar, almacenar y liberar agua de manera gradual, ayudando a mantener el flujo hídrico que sostiene a las comunidades locales y a los ecosistemas ubicados aguas abajo. Por eso, conservar estos bosques no solo responde a su valor ecológico, sino también a su importancia para la seguridad hídrica de Camanti y de la cuenca del Araza.

El agua que nace y circula en estos bosques sostiene actividades productivas, abastece a poblaciones locales y mantiene las condiciones naturales que permiten la vida en el territorio. En un contexto de creciente presión sobre los ecosistemas, proteger estas cabeceras de cuenca es clave para asegurar agua en cantidad y calidad.

Las personas detrás del territorio

Para quienes viven en Camanti, la relación con el bosque es directa y cotidiana. La naturaleza no es una idea lejana, sino parte de su trabajo, su alimentación, su economía y su vida diaria.

Venecio Cutipa, productor de cacao de Camanti, resume esa relación desde su experiencia en el campo. Para él, el bosque es fuente de vida porque provee agua, lluvia y condiciones para que la agricultura pueda desarrollarse. Su mirada refleja una comprensión profunda del vínculo entre conservación y producción: cuidar la naturaleza también significa cuidar la posibilidad de trabajar y vivir en el territorio.

Desde esa misma experiencia, advierte que la pérdida del bosque tendría consecuencias graves para las comunidades. Sin cobertura forestal, el agua y la lluvia podrían disminuir, afectando directamente la agricultura, la vida local y el equilibrio ambiental. Para pobladores como él, los bosques del Araza cumplen una función vital, casi como un filtro natural frente a la contaminación y los cambios que afectan al ambiente.

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Foto: Diego Pérez / SPDA.

Una iniciativa regional en marcha

El proceso para la creación del Área de Conservación Regional Bosques del Araza continúa avanzando. La propuesta es impulsada por el Gobierno Regional del Cusco, con el acompañamiento técnico de Conservación Amazónica – ACCA.

Recientemente, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado dio luz verde a una etapa clave del proceso, permitiendo que la propuesta avance hacia la fase de consolidación del expediente técnico y socialización de la zonificación con la población local.

Para las autoridades regionales, Bosques del Araza representa una oportunidad para ordenar el territorio y gestionar mejor sus recursos naturales. Desde la mirada de la consejera regional por Quispicanchi, Luz Marina Casafranca, uno de los mayores valores de este territorio está en su agua y en el enorme potencial hídrico de Camanti.

La propuesta también busca articular la conservación con actividades productivas ya existentes. En esa línea, se reconoce el valor de productos como el cacao chuncho de Camanti, cuya calidad y características dependen de las condiciones ambientales del territorio. La conservación, en este caso, no se plantea como una limitación, sino como una oportunidad para aprovechar mejor lo que ya existe de manera sostenible.

De concretarse, el ACR Bosques del Araza se sumaría a las cinco Áreas de Conservación Regional ya existentes en Cusco: Choquequirao, Ausangate, Chuyapi Urusayhua, Q’eros-Kosñipata y Tres Cañones. Con ello, la región fortalecería su liderazgo en conservación subnacional.

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Foto: Diego Pérez / SPDA.

 

Un territorio clave en un momento decisivo

Desde Conservación Amazónica – ACCA se destaca que bosques como los del Araza son fundamentales para asegurar agua, biodiversidad y conectividad ecológica en la región. Su protección permitiría conservar un corredor natural estratégico para el sur del Perú y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.

En un escenario donde muchos ecosistemas ya muestran signos de degradación, actuar a tiempo puede marcar una diferencia decisiva. Bosques del Araza representa una oportunidad para proteger un territorio donde el agua, la biodiversidad y las comunidades se encuentran profundamente conectadas.